Road To Glasgow

La mejor forma de sostener un cambio exigente en el tiempo no es la fuerza de voluntad, sino un objetivo ilusionante y retador que dé sentido a cada entrenamiento, cada comida y cada hora de sueño. Ese objetivo, para mí, se llama Road to Glasgow, y quiero que lo vivamos juntos.

El reto

Del 23 al 30 de marzo de 2028, el Emirates Arena de Glasgow acogerá el Campeonato Europeo de Atletismo Máster en pista cubierta. Ese será mi punto de llegada. Llegaré casi con 49 (a falta de un mes y medio), así que competiré en la categoría M45. Es decir, con gente de 45 a 49 años.

La prueba elegida es el 400 metros lisos. No es casualidad.

Por qué el 400 y no otra prueba

El atleta de 400 metros presenta un perfil físico único, considerado uno de los más completos y exigentes del atletismo, porque combina de forma casi simultánea capacidades que en otras pruebas están separadas: velocidad pura, fuerza, potencia, resistencia a la velocidad y coordinación. Esta prueba somete al cuerpo a un desgaste extremo, ya que exige recorrer la distancia a alta velocidad mientras se acumulan concentraciones elevadísimas de ácido láctico en sangre. Por tanto es muy exigente a nivel físico pero también a nivel mental.

Ademas, la fuerza, la potencia, la velocidad pura son precisamente capacidades físicas que se deterioran a partir de los 30 años (debido al inicio de la sarcopenia) y también las que la ciencia de la longevidad señala como más determinantes para envejecer con autonomía y calidad de vida.

Elegir el 400 es elegir la prueba que me va a obligar a trabajar exactamente lo que más necesito para que mis 50 sean, de verdad, unos nuevos 30.

Por qué este blog no habla de mí, habla de nosotros

Este espacio no es un diario de entrenamiento personal. Es una bitácora compartida. Cada semana iré contando los aprendizajes, las frustraciones, las pruebas superadas, los retrocesos y también las lesiones, porque un relato sin obstáculos no enseña nada ni engancha a nadie. Si algo sale mal, lo leerás aquí. Si algo funciona, también.

Mensualmente publicaré un resumen con indicadores clave (KPIs) de salud y forma física, para que puedas comprobar de forma objetiva y transparente si este proceso de rejuvenecimiento está funcionando, o si toca replantear la estrategia. Este control de datos no es solo para mí: es la prueba de que las decisiones que tomo están basadas en evidencia, no en intuición o moda fitness.

Lo que iremos midiendo juntos:
• Composición corporal: porcentaje de grasa y masa muscular.
• Marcadores de salud metabólica y cardiovascular.
• Progresión en fuerza, potencia y velocidad.
• Movilidad articular y ausencia (o gestión) de molestias y lesiones.
• Calidad de sueño y capacidad de recuperación.
• Etc.

Ahora mismo me encuentro trabajando en el cuadro de mando, seleccionando los KPIs que creo que más me van a ayudar para evaluar el progreso, y que compartiré con todos vosotros.

El punto de partida

Mi actividad hoy es irregular: salgo a correr de vez en cuando y voy al gimnasio a rachas, sin consistencia real. Sospecho que cargo con sobrepeso, un porcentaje de grasa elevado y una masa muscular insuficiente. A eso se suman acortamientos, algún dolor articular, problemas de movilidad, fatiga casi constante y una recuperación post-entreno que deja mucho que desear.

Si metiera intensidad ahora mismo a este cuerpo, la lesión estaría asegurada. Adaptar el ritmo y el tipo de ejercicio a la condición física real (no a la edad que aparece en el DNI, ni tampoco a la que uno cree tener en la cabeza) es precisamente lo que previene lesiones y permite progresar de forma sostenida a partir de los 40-50 años. Eso y generar una base muy sólida sobre la que luego poder construir.

Para averiguar exactamente cuál es mi punto de partida revisaré clínicamente mi sistema cardio-respiratorio, mi sistema metabólico, mi sistema hormonal, etc. Me aseguraré de que puedo dar caña a este cuerpo y llevarlo a ciertos límites, sin crear ningún problema de salud ni tener ningún susto. Estar casi en los 50 implica una mayor responsabilidad y autoconocimiento del propio cuerpo.

Para ello, entre otras cosas, iré realizando una batería de pruebas que repetiré casa seis meses o anualmente (según la prueba) e iré compartiendo con todos vosotros resultados, experiencias, y evolución:

  • Pruebas de esfuerzo
  • Electrocardiogramas
  • Ergoespirometrías
  • Analíticas de sangre avanzadas
  • Analíticas de orina
  • Densiometría de composición corporal DEXA
  • Pruebas físicas y de movilidad

La idea es tener un diagnóstico exacto del punto de partida, en composición corporal, fuerza, movilidad, capacidad aeróbica y metabólica.

En breve entraré en detalle de esa revisión clínica inicial: qué pruebas médicas y de rendimiento voy a hacer, resultados, y qué datos usaremos como línea base para medir todo lo que venga después.
Si tú también arrastras esa sensación de que el cuerpo ya no responde como antes, o simplemente te preguntas si a los 50 (o a los 40, o a los 60) todavía se puede dar la vuelta a la tortilla, quédate por aquí.

¿Pueden los 50 ser los nuevos 30? Descubrámoslo juntos.